Guía de supervivencia fotográfica para padres (I): El equipo

Inicio con este post una serie que quiero dedicar a todos los que, como yo, son aficionados a la fotografía, y tratan de compaginar con la mayor dignidad posible esa afición con una vida familiar igualmente digna.

Por brevedad, hablaré de “padres” e “hijos” porque es mi caso, pero no creo que haga falta decir que espero que muchas madres e hijas me comentéis también vuestras experiencias :)

Sin darle más vueltas, ni enrollarme más, empiezo este primer episodio con la parte más técnica: ¿Qué equipo es mas adecuado para compaginar salidas familiares con disfrutar la fotografía? Allá van algunas recomendaciones.

Un sistema todo-en-uno

Especialmente si eras un aficionado avanzando antes del feliz momento de tener descendencia, seguramente hayas pasado por un equipo réflex grande y aparatoso que ahora te da pereza llevar cuando el niño sale a jugar al parque. Quizá incluso disfrutabas preparando durante horas y horas cada captura. No quiero quitarte las ganas, pero puede que no sea el mejor momento para eso.

Los que ya hemos pasado por ahí le hemos hecho ojitos en masa a las cámaras sin espejo: Al final y al cabo, ofrecen una experiencia muy similar al mundo réflex (especialmente las que tienen visor electrónico integrado), tienen un tamaño más comedido, y además incluyen de serie muchos automatismos que te pueden hacer la vida más fácil: En algún cumpleaños infantil he acabado de puntillas, con la cámara en alto, la pantalla abatida hacia abajo, y pulsando sobre la cara del niño que quería que saliera enfocado (tirando, por supuesto, en ráfaga, para maximizar posibilidades de pillar el mejor gesto posible).

Mi recomendación “conservadora”, si no tienes claro qué quieres perder, es apostar por el mundo Micro Cuatro Tercios: Reduces drásticamente el volumen y peso, tienes absolutamente cualquier tipo de objetivo (zooms, fijos, luminosos, macros, angulares, teles, etc.), y adaptadores para cualquier cosa. Excepto quizá si buscas desenfoques extremos en tomas angulares, es muy difícil no encontrar el objetivo adecuado para tus filias fotográficas favoritas, y es muy práctico poder tener una cámara bosillera para todo (una E-PL8 con el 14-42mm. por ejemplo), una bestia parda capaz de todo (E-M1 Mark II, si tienes mucho mucho presupuesto), una cámara de cine más que seria (como la Panasonic GH5), y combinar objetivos y cuerpos cuando te haga falta sin hacer concesiones.

Con una cámara Micro 4/3 también puedes conseguir desenfoques, con un objetivo adecuado (aquí, un Panasonic 25mm f1.7 abierto a tope)

Aunque os indico los últimos modelos, aconsejo plantearse los anteriores: Siempre, siempre, siempre, la mejor relación calidad/precio está en los equipos que llevan meses o incluso años en el mercado, y con un niño uno tiene un montón de gastos más prioritarios, ¿a que si? :P

En mi caso, hace tiempo que compré una Olympus E-M5 de la primera generación, justo cuando se devaluaron al salir su sucesora. Me decidí por ella por estar sellada (viene conmigo a la playa, al campo, o a donde haga falta), y por tener un estabilizador estupendo, que me ayuda a hacer fotos con poca luz aunque no lleve ese día el objetivo más adecuado, y a hacer a pulso unos vídeos estupendos en las fiestas de fin de curso pese a los empujones. A día de hoy está bastante obsoleta, y quizá en su lugar pillaría la E-M10 Mark II, perdiendo el sellado pero ganando en características.

En cuanto a los objetivos, el zoom de kit suele ser un excelente aliado, porque suelen tener un peso y tamaño reducido, y luego podemos complementarlos con muchos otros. En mi caso, la estrella por nitidez, versatilidad, y relación calidad/precio es el Olympus 45mm f1.8, haciendo fotos desde una cierta distancia que además ayuda a que todo sea más natural (no me suelen agradar mucho los posados en niños). Una opción todoterreno sería el Olympus 14-150mm, que sorprende por mantener un tamaño bastante aceptable.

Foto realizada con el niño en brazos, sacando la cámara de la bolsa bandolera con una mano, y tirando con el objetivo de kit y casi sin luz (ISO automático a 6400, máxima apertura). JPG subido al móvil, y editado y publicado con Instagram. Cosas del directo.

 

Mi niño es el más guapo del mundo y quiero los mejores retratos

Si en vez de tanta polivalencia quieres tener unos retratos que sean la envidia del resto del universo, puedes optar por un sistema que prime menos ese concepto de “zoom chiquitín y apañado”, y buscar fijos luminosos que hagan que las foto de tu niño sean la envidia de la asociación de padres.

Si es así, quizá lo tuyo sean las full-frame, y ahí si quieres aligerar peso la opción es clara: El sistema A7 de Sony, teniendo en cuenta que ya hablamos de mucho más dinero en cuerpos y especialmente en objetivos. Si no tienes unos requisitos muy concretos yo te recomendaría buscar o la A7 original o la A7-II (ésta con estabilizador), según presupuesto, descartando las gamas “S” y “R” (y más aún, la A9), que tienen tecnologías estupendas pero innecesarias para fotos familiares (a no ser que quieras grabar un cumpleaños a la luz de las velas como si estuvieses en plena calle a mediodía, claro).

En cuanto a objetivos, descartando por practicidad los manuales adaptados (aunque van de fábula en esta combinación), yo optaría por empezar el 35mm o el 50mm básico de Sony, por cuestiones de precio, y a partir de ahí ya podéis buscar algo más especializado si el bolsillo acompaña.

Como término medio, otra solución estupenda es el sistema X de Fuji: Tienen unos fijos luminosos bestiales para los retratos, que te convertirán automáticamente en el “padre fotógrafo” de cada salida con los amigos, y si alguna vez buscas un zoom, también encontrarás alguno luminoso y nítido sin tener que llevar al parque la mochila de montañismo. De nuevo, es una solución polivalente, aunque más orientada a las focales fijas. Si además “tu focal” es única y exclusivamente el 35mm, la Fuji x100 (con coletilla S, T o F según su edad) es estupenda.

Con una cámara de carrete prestada (Minolta x300), enfocando manualmente al vuelo

En el caso de las Fuji, al igual que con las Micro 4/3, si quieres tener visor electrónico tendrás obligatoriamente que apuntar a gamas superiores, aunque las diferencias de precio cada vez son más pequeñas.

Si has hecho “fotos” de toda la vida seguramente ni te lo hayas planteado, pero para la familia yo he acabado descubriendo que cada vez uso menos el visor y más la pantalla: Al final me resulta más rápido pulsar sobre mi niño en la imagen que llevármela al ojo mientras busco un punto de enfoque y, especialmente cuando los niños son más pequeños, abatirla hacia arriba te puede ahorrar tirarte al suelo en pleno parque para hacerles fotos a su altura.

Quiero ser práctico, y tener un buen recuerdo en cualquier momento

Una vez superada esa fase de transición, y ese síndrome de dependencia a los objetivos intercambiables, seguramente ya habrás descubierto que casi todas las fotos a tu hijo las has hecho con el móvil. En ese momento te plantearás tu propia existencia, y la de tu bolsa fotográfica, pero no todo está perdido.

Fotograma de un vídeo tirándome en trineo por la nieve con la Olympus E-M5 al cuello, a falta de GoPro. El sellado, en familia, siempre es un plus.

Yo en ese punto redescubrí la fotografía familiar gracias a una compacta todoterreno, que en mi caso fue la Finepix XP70 (ya sobrepasada por varios modelos), y es posiblemente la compra que más haya amortizado en los años recientes: Nos hacemos fotos en el agua, se la dejo a cualquier niño para que haga fotos sin miedo a que la tire (de hecho, es la cámara con la que ha aprendido mi hijo), y los resultados son, como poco, equiparables a los de un buen móvil.

Otra buena opción para esto mismo sería una cámara deportiva estilo GoPro, pero ahí yo le veo una clara desventaja a no tener una pantalla, especialmente si planteas dejar que la utilicen los propios niños. Si ya la tienes por tus actividades deportivas, quizá no tenga sentido invertir en una todoterreno, pero en otro caso personalmente creo que una cámara pequeña, polivalente y resistente a todo es una compra imprescindible para un fotógrafo familiar.

El carrete también existe

A muchos les parecerá una locura pensarlo, pero la fotografía química es perfectamente compatible con la vida familiar. Esto es algo que me gustaría tratar con más detalle en un post específico, pero permitidme dar algunas pinceladas.

En mi caso, cuando llegó mi niño me encontraba en plena fase de experimentación con este tipo de fotografía, y quizá por eso continué haciéndola con él, pero no puedo negar que hay un enorme componente de nostalgia en sacar una cajita de diapositivas de fotos de tu hijo, y proyectarlas en la pared, igual que décadas antes había hecho mi padre conmigo.

Yo con Minolta de carrete, y él con la Fuji XP70. Interiorizando el plano holandés con tres años y poco :)

Al igual que yo, estoy seguro de que cada uno tendréis vuestros recuerdos de infancia, sean en color o blanco y negro, proyectados o en papel, y es estupendo volver a disfrutarlos una generación más con las mismas herramientas y sensaciones.

Teniendo en cuenta que los niños son imprevisibles, y que uno como padre no tiene el mismo tiempo que antes, una buena opción para tirar en carrete pueden ser las compactas automáticas. Yo por ejemplo tengo una Minotla AF-C (una de las primeras con autofocus que existieron), y tirando con diapositivas Agfa CT100 he sacado algunas fotos estupendas.

De hecho, ¿veis ese retrato mío que aparece en la cabecera, arriba del todo? Pues es la primera foto que hizo mi niño, con dos años y poco: Toma única, y en carrete, con esa Minolta. Un año después me hizo la foto que veis justo encima de este texto: En ese caso, yo llevaba la Minolta y él la Fuji XP70. Como veis, son un tándem estupendo para que padre e hijo disfrutéis de esta afición :)

Las cámaras lomo también pueden ser una opción muy divertida, sobre todo las que se pueden conseguir por muy poco dinero. Durante un tiempo, por ejemplo, una de mis Holga (que compré por 5€ junto con otras cosas) estuvo en el cajón del niño como un juguete más. Luego la recuperé, y una de las fotos que tiré con ella está en mi tablón de corcho de padre orgulloso del trabajo.

Más arriba tenéis una hecha con una Minolta x300, una réflex “estándar” de consumo, con su 50mm de kit. No hay por qué descartar nada, aunque el enfoque manual puede jugar malas pasadas con niños en movimiento.

Y al final recurriréis… al móvil

No he querido incluirlo como equipo porque en este artículo hablaba de equipamiento puramente fotográfico, pero, seamos realistas, al final un altísimo porcentaje de fotos de tu hijo van a estar hechas con tu móvil.

Como tarde o temprano vas a tener que asumirlo, es mejor que empieces cuanto antes y aprendas a utilizarlo como cámara fotográfica. Un buen punto de partida es el libro “La fotografía móvil” del que os hablaba hace poco, pero en la red encontraréis muchísima información sobre esto.

Con esto llegamos por fin al final del artículo, esperando vuestros comentarios tanto si os ha gustado como si habéis echado algo en falta. Quiero aclarar también que desde el nacimiento de mi hijo decidí respetar su privacidad y no subir fotos suyas a la red, así que he tenido que desechar la gran mayoría de carga gráfica que podría haber aportado a este post. Espero que lo comprendáis.

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